domingo, 1 de agosto de 2010

PROBLEMAS DEL SALARIO MINISTERIAL


Domingo 01 Agosto, 07:57 PM

Vicente Mercado Santamaría.

Consideramos bíblico y cristiano el sostenimiento económico de los ministros de tiempo completo o dedicación exclusiva (los cinco ministerios de Efesios 4: 11), por parte de la iglesia o congregación a la cual sirven, pues ello está ordenado o recomendado en la Palabra de Dios, en textos como los siguientes: “Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los Cielos se ha acercado. 

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;  ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”. (Mateo 10 : 10) “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el Evangelio, que vivan del Evangelio”. (1 Corintios 9 : 14)



Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla;  y:  Digno es el obrero de su salario”(1 Timoteo 5 : 17) . Pero no obstante y a pesar de estar escrito en el Nuevo Testamento, este aspecto del ministerio cristiano presenta muchas veces y con frecuencia, graves problemas, tanto al ministro como a la iglesia a su cargo, por exceso o por omisión. 

Hay iglesias donde sus pastores se ven obligados a trabajar, por lo menos medio tiempo y a veces hasta tiempo completo en labores seculares, para poder subsistir materialmente, pero también está el extremo opuesto, pastores que se enriquecen desmedidamente con su ministerio, llegando a ser multimillonarios sustentados o enriquecidos por una congregación de pobres o de clase media, sobre los cuales se enseñorean sin ningún rubor.   No está bien esa descomunal desproporción entre la congregación y su pastor, cuando éste es extraído del mismo nivel de ellos, a excepción de quien llegare al ministerio con esa condición.   

Conocemos casos extremos, que antes hemos mencionado, de algunos conocidos pastores que han adquirido jets privados, mansiones y campos de golf en países pobres centroamericanos, extrayendo esa riqueza material que ambicionan, de sus pobres ovejitas necesitadas.  

¿Es ese un ejemplo de Evangelio? “Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16 : 18). Los diezmos y las ofrendas deben ser llevados al alfolí, es decir, a la iglesia, no al pastor.

(Ver Malaquías 3 : 10) A su vez, la iglesia debe sustentar al pastor y a sus ministros, sea con un salario o con honorarios.  Pero, se da con frecuencia el caso contrario, que hay pastores que se apoderan de los diezmos y las ofrendas, para luego sustentar ellos a la iglesia de su bolsillo. Esto último no es el orden establecido por Dios. 

Los bienes son de la iglesia, no son del pastor. Si el pastor con el sustento que le da la iglesia adquiere bienes, bendecido sea, pues esto es lo deseable. Pero, los diezmos son para el alfolí. El mismo apóstol Pablo nos dejó la enseñanza, al dejar en la Escritura registrado como algunas iglesias le daban un salario, no se apoderaba él de las rentas y diezmos de las iglesias que fundó. 

Con ese salario, el apóstol tenía libertad para evangelizar en otros lugares: “He despojado a otras iglesias, RECIBIENDO SALARIO para serviros a vosotros” (2 Corintios 11:8). Por lo anterior, es conveniente que reflexionemos en las siguientes fuertes anotaciones, extraídas de un mensaje que amablemente nos enviara el hermano Mario Rodríguez Bernier,  respetado miembro de nuestras listas de correo, titulado “El salario del Ministro”.  (Las anotaciones siguientes nos parecen importantes, pertinentes y gran parte acertadas, aunque consideramos que en algunas frases se excede en la generalización, pero, sobre el resto del estudio que nos enviara el mencionado y apreciado hermano, el cual no transcribimos en este mensaje, no coincidimos ni compartimos su apreciación totalmente, aclara el suscrito.  VMS.)

El salario de los ministros: Debido a que el liderazgo tiene el potencial de llegar a ser tanto un amo cruel como un siervo útil, hay una tremenda necesidad de que los cristianos le echen un nuevo vistazo a este tema. 

Asalariar a los pastores los convierte en profesionales remunerados. Los eleva por sobre el resto del pueblo de Dios. Crea una casta clerical que convierte al cuerpo vivo de Cristo en una empresa. Dado que al pastor y su personal se les “paga” para hacer el ministerio, son profesionales pagos.  El resto de la iglesia cae en un estado de dependencia pasiva.

Cuando la iglesia funciona como debería, un clero profesional se vuelve inne-cesario. De pronto, el pensamiento que dice: “esa es tarea del pastor” aparece como herético. En palabras sencillas, un clero profesional fomenta la ilusión tranquilizadora de que la Palabra de Dios es material clasificado (y peligroso) que sólo puede ser manejado por expertos con credenciales.

Pero esto no es todo: Pagar al pastor lo obliga a complacer a los hombres (a quienes la pagan). Lo convierte en esclavo de los hombres. Su “vale de comida” depende de cuánto le agrada a su congregación. Por lo tanto, no está libre para hablar libremente, sin temor a perder algunos fuertes diezmadores. Crear una clase (o casta clerical) de ministros asalariados tiende a elevarlos por encima de los creyentes promedio y fomenta una distinción artificial de laicado/clero. 

Los vendedores tienden a ser excepcionalmente amables para con aquellos a quienes ellos esperan vender algo. Contratar a un clérigo profesional lo coloca en una similar relación de vendedor/cliente, e indudablemente eso afecta, hasta cierto punto, su trato con los contribuyentes significativos.
 Dios les continúe bendiciendo.


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